Los mitos de la hoja de Coca

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Hace poco, Bolivia logro la despenalización de la “hoja de la  Coca” un gran logro ya que tras 52 años se persiguio este objetivo.

El texto que presentamos a continuación fue editado y presentado el 2009, sobre los principales mitos que rodean a la coca: Alimentación, adicción, sociedad y otros temas.

Les dejamos la introducción del texto:

La historia ha sido injusta con la hoja de coca, denegando su distribución a escala mundial a pesar de su demostrado valor como potenciador de energía, y limitando su posible uso como una alternativa sana a todo tipo de estimulantes químicos disponibles actualmente en el mercado internacional.
La inclusión de la hoja de coca en las listas de sustancias susceptibles al uso indebido en la Convención Única de 1961, y por tanto, sujetas a fiscalización internacional, no ha producido el efecto deseado en un principio: el consumo tradicional –ya sea la masticación de las hojas o su uso en infusión– se sigue practicando de manera generalizada, aunque se concentra en gran medida
en los pocos países donde estas prácticas tienen antecedentes históricos. La demanda potencial es elevada, sobre todo para el mate de coca. La prohibición de esta costumbre inocua sigue siendo una de las demandas que se repite, año tras año, en las declaraciones de la JIFE, el organismo interpretativo del sistema de fiscalización de la ONU. Esta postura poco razonable ha desembocado recientemente en la solicitud formal de un Gobierno para derogar de la Convención de 1961 los artículos que exigen abolir la masticación de la hoja de coca.
Son muchos los mitos en torno a la hoja de coca. Los polémicos debates sobre esta planta expresan visiones y opiniones radicalmente enfrentadas, y aquellos que no están familiarizados con el tema se pierden con facilidad en el laberinto de aparentes contradicciones. El debate está politizado y se ha convertido en objeto de posicionamientos ideológicos extremos. Para algunos, la hoja de coca es tan adictiva como su derivado más conocido, la cocaína; otros sostienen que puede curar la mitad de las enfermedades de los tiempos modernos.
Para algunos, el cultivo de coca es la principal causa de la degradación ambiental de ciertas zonas; otros afirman que la coca ayuda a proteger el suelo e impide su erosión. Hay muchos otros ejemplos que se caracterizan por este tipo de agudas contradicciones.
La hoja de coca se ha usado con muchos fines, cada uno de ellos al servicio de distintos intereses y agendas. Su nombre se ha visto incluso apropiado por un fabricante de refrescos, que sin embargo aún no quiere reconocer que utiliza esta planta para producir su “oro negro”. La prensa de todo el mundo emplea a diario la palabra coca en sus titulares cuando se refiere, en realidad, a la
cocaína.
En medio de esta confusión, el presidente boliviano, Evo Morales, ha anunciado recientemente que su país emprenderá los pasos necesarios para
deshacer el error histórico de incluir la hoja de coca en la Convención de 1961. Aunque es poco probable que la mayoría de países cuestione que la coca forma parte de la identidad y la historia de la región andino-amazónica, la posible eliminación de la hoja de coca del sistema internacional de fiscalización se sigue topando con un escepticismo considerable.Los motivos de tal grado de resistencia –que consideramos equivocada e inadecuada– han motivado la elaboración de este informe.
Este número de Drogas y Conflicto pretende desmontar y esclarecer los mitos más prominentes en torno a la hoja de coca. Su objetivo es arrojar luz sobre estas cuestiones y ayudar a conducir el debate hacia juicios que se basen en evidencias empíricas. El debate lleva demasiado tiempo estancado en el punto muerto en que se encuentra ahora y, en algún momento de un futuro no muy lejano, se deberán tomar decisiones políticas sobre el destino y la situación jurídica de la coca.
La persecución de ciertas plantas y de las personas que las cultivan sigue siendo un ingrediente fundamental de las políticas de drogas de todo el
mundo. Un presidente andino anunció hace poco que desearía ver encarcelados a los campesinos que producen estos cultivos. Esto no sólo constituye un delito básico contra los derechos humanos al pretender castigar a familias pobres que sólo buscan sobrevivir a través de una forma de agricultura viable, sino que acentúa la satanización de plantas que en sí mismas son inofensivas.
La zona gris que existe entre las posturas extremas sobre la hoja de coca ofrece algunas bases sólidas a partir de las cuales se podría conformar una perspectiva equilibrada tendiente a darle un tratamiento más respetuoso a esta planta.
Ha llegado el momento de que la comunidad internacional reconozca el error cometido al respecto y, de presentarse la oportunidad, hacer la corrección necesaria.

Acá puedes descargar el texto completo:

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