Entrevista a Pedro Canales; Los Pueblos Originarios hoy, cambios y continuidades. Perceptivas desde las experiencias culturales.

pedro

Por: Jessabel Guamán

Agradecemos  al Dr Pedro Canales Tapia por concedernos esta entrevista que se enmarca dentro de su proyecto Fondecyt N°11121231 titulado “Pensamiento Indígena en América Latina y Chile: La voz de la intelectualidad étnica”. La entrevista es realizada a partir de las temáticas relacionadas con los pueblos originarios de Chile y América Latina investigadas por el profesor en función a sus experiencias  tanto a niveles  académicos como escolares.

Especialmente en este mes que a través de reivindicaciones por la valoración e integración hacia la sociedad chilena,  se le ha designado el mes de junio (año nuevo indígena)-  como mes de los pueblos originarios-. Conmemorando en todo el país las festividades de nuestros antepasados. Con los objetivos de preservar, reconstruir y recrear las memorias de lo que fuimos, somos y seguimos siendo.-Pueblos vivos-!

A partir de las charlas que ha dado en diferentes Liceos y Colegios de Chile ¿Ha observado cambios en la forma de abordar los contenidos relativos a los pueblos originarios o aún se mantiene el paradigma de pueblos extintos?

Para mí ha sido enriquecedor poder visitar liceos, colegios y escuelas de prácticamente todo Chile. He recordado mis años en que trabajé como profesor en la Araucanía, en Nueva Imperial, Carahue y Temuco respectivamente.

Desde aquellos tiempos siempre tuve la convicción de que era muy necesario acercar la escuela a la universidad y viceversa; por este motivo me comprometí con la gente de Fondecyt a visitar estas unidades educativas y poder conversar con sus profesores y estudiantes.

Ahora respecto de la pregunta especifica, puedo decir que ha sido muy difícil cambiar el paradigma que Ud. Indica. En gran medida porque el peso de la historiografía positivista del siglo XIX fue tan fuerte y su antiindigenismo tan brutal, que traspasó todos los tejidos de pensamiento incluyendo las estructuras de la educación y la cultura. Esto le ha dado un lugar privilegiado a este paradigma de la extinción. Pero he notado que los profesores y profesoras de Historia se han ido actualizando y asumiendo una postura más reivindicativa respecto de los pueblos originarios y sus respectivas históricas; esto implica poner en el centro de la discusión la presencia de estos pueblos en los procesos sociales, políticos y económicos contemporáneos, lo que hace de ellos, pueblos con pasado, presente y futuro.

Ahora, resulta interesante y urgente tener claro si esta nueva y creciente postura reflexiva, critica y documentada frente a los pueblos originarios es parte de una política educacional que ha ido asumiendo el peso de estos tiempos, o esta constancia es sólo expresión individual, personal de algunos docentes de este país.

  1. Según su parecer ¿Cómo percibe la sociedad chilena hoy, la conmemoración del año nuevo indígena en relación a lo que sucedía en los años 90?

El cambio ha sido notorio. En gran medida por el trabajo de las agrupaciones indígenas y sus diferentes expresiones de rescate de las cosmovisiones y otros saberes; lo que el mundo mapuche denomina Kimün por ejemplo. En los años 90 la noción de año nuevo indígena no existía, se fue instalando lentamente y la sociedad chilena fue receptiva a esta conmemoración. Sin embargo, este cambio del que hablo ha sido más de forma que de fondo; en general, la sociedad chilena apoya varias causas de justicia histórica como la educación gratuita y el fin al lucro en educación, pero siguen siendo altos los niveles de discriminación, de menoscabo frente al diferente, a los migrantes de los países vecinos; la moneritud y negritud de la gente sigue siendo parte de un corpus de pensamiento de corte colonial, fuertemente estereotipado y folclorizado. En gran medida, por este motivo la conmemoración del año nuevo indígena se ha masificado y reconocido en todas partes.

 Pero los temas de fondo no se conversan ni se debaten. El convenio 169 de la OIT sobre pueblos indígenas, en Chile prácticamente no se ha aplicado; la situación de los pueblos originarios en contextos urbanos es precario e invisibilizado; el mal llamado “conflicto mapuche” y la criminalización de las movilizaciones indígenas en la zona norte y en el sur, son expresión de que esto ha sido más de forma y no se observa un cambio de mentalidad efectivo. Eso hay que tenerlo en cuenta y enfrentarlo.

  1. Entre sus diversas experiencias en América Latina y Europa ¿Qué se comenta sobre Chile y los pueblos originarios?

Sobre Chile se pregunta por el proceso de transición democrática iniciada en los años 90; se pregunta por el “éxito” del modelo chileno y últimamente con sorpresa se pregunta por los casos de corrupción que se han ido descubriendo.

A los europeos, en cuanto a pueblos originarios, les interesa el desarrollo de la historia de los movimientos indígenas en Bolivia, Ecuador y México principalmente. En España por ejemplo destaca Salvador Martí quien ha trabajado con mucha recurrencia la situación del movimiento indígena boliviano y el gobierno de Evo Morales; en Francia Yvon Le Bon y su “gran revuelta indígena” a documentado el proceso político que ha hecho de los pueblos indígenas verdaderos actores sociales y políticos; también en España, la guatemalteca Marta Casaús ha trabajado el proceso de rearticulación política del movimiento maya luego de guerras y masacres que ha mermado el trabajo comunitario.

En América Latina, existe gran interés por la situación mapuche y su lucha por la recuperación territorial y los debates por autonomía. Sobre la situación de otros pueblos, no se sabe o no se habla mayormente. En mi caso personal, he expuesto en varios países de la región acerca de la historia de pueblos y comunidades como la de los Huascoaltinos de la provincia de Huasco y sus raíces étnicas en los valles transversales. Esta historia no resulta desconocida en otras latitudes, en gran medida por que es historia andina y en este sentido, existen varias problemáticas comunes o parecidas: la crisis del agua, los conflictos con trasnacionales mineras y la migración a polos urbanos mayores.

  1. La interculturalidad en Chile ¿Cómo se ha hecho presente entre los pueblos originarios? ¿Qué se debate a nivel académico?

La interculturalidad no es neutra; es un concepto político adornado con ropajes tecnócratas que intentan disminuir la tensión en la discusión. Qué quiero decir con esto? En gran medida, y con esto respondo su pregunta, quiero indicar que la interculturalidad en Chile se ha presentado a los pueblos originarios como la llave al desarrollo y a la solución de sus problemas; pero en realidad es una especie de chantaje. Si los pueblos no asumen lo que las políticas del Estado les indican, sus vidas no dejaran la pauperización que los ha afectado en los últimos doscientos años. Y eso no puede ser.

Por eso comencé diciendo que la interculturalidad no es una idea neutra. Los pueblos viven la interculturalidad; dialogan y conviven de manera secular con otros pueblos, en la armonía y también en el conflicto; no obstante, lo intercultural se debe definir no desde cuatro paredes gubernamentales sino desde los pueblos y desde un amplio dialogo entre comunidades, agrupaciones y gentes diversas, que viven cotidianamente esta realidad.

 Esto último, me hace reflexionar acerca de la parte final de su pregunta: qué se debate en la academia? Son varias los debates: de aplicación, de teoría, de alcance de la interculturalidad entre otros. En este sentido, rescato en esta ocasión el debate acerca de la descolonización que ha ido creciendo en América Latina a partir de casos puntuales como Ecuador y Bolivia. En este punto, existe una línea denominada interculturalidad crítica y otra semejante denominada interculturalidad emancipatoria; en ambos casos, la discusión se centra en remecer las certezas del modelo neoliberal y la percepción que éste tiene de los pueblos originarios. Los estudios acerca de descolonización en Chile se han ido consolidando paulatinamente y eso me da esperanza de que la interculturalidad pase de ser un instrumento técnico a una expresión de vida. Historiadores como Sergio Caniuqueo, Fernando Pairican  y Héctor Nahuelpan y antropólogos como Enrique Antileo, entre otros, han comenzado a profundizar en este ámbito.

Respecto de los indígenas urbanos ¿Cómo interactúan ellos en procesos de reetnificación o resignificación en contextos urbanos?

De acuerdo a mi experiencia con organizaciones y comunidades de corte urbana, considero que la situación en las ciudades ha sido una historia compleja y difícil, marcada por los tiempos de migración campo-ciudad, constancia de la pauperización de las tierras y ecosistemas propios. En este sentido, la re etnificación de la que Ud. habla es una tarea que han llevado adelante los pueblos indígenas y sus habitantes en un mundo globalizado e informacional, altamente occidentalizado, en el cual lo “indio” en términos generales es despreciado y denostado. La reetnificación es una constante resignificación de los espacios, relaciones y escenarios.

 

Un dato puntual referido a lo que estamos conversando. A fines de 2013 un historiador mapuche joven, José Luis cabrera Llancaqueo, escribió una historia de vida de una machi en la ciudad de Santiago, la cual da cuenta de lo que estoy planteando en este momento. Un machi, en términos tradicionales, es una figura de comunidad, de zona rural, con ruka, rewe y otros elementos simbólicos que no son imaginables en lugares como Santiago. El machi estudiando en este trabajo, Augusto Aillpan, vivió su ser machi y todo lo que esto implica en Santiago, en una población de comuna periférica. El resignificó su experiencia; fue resistido, rechazado. Con los años su trabajo ha sido aceptado y reconocido pero no siempre fue asì.

Lo que comento antes lo podemos visibilizar con población aymara, quechua, diaguita, etcétera, en Santiago, La Serena, Valparaiso, Concepción, entre otras grandes ciudades del país. Está su caso, estimada; también el de Marianela Jopia, profesora de Lenguaje, avecindada en Valparaiso precisamente, quien ha escrito e investigado acerca de sus raíces en el pueblo de Diaguitas, corazón del valle del Elqui.

Por último, ¿Qué mensaje le daría a medios indígenas como Ajayu, que trabaja por una sociedad plurietnica?

Saludar a la revista Ajayu y a otros medios; que en este año nuevo o inicio del nuevo ciclo del sol. Saludar a su directora y colaboradores y decirles que este trabajo es arduo, muchas veces anónimo y poco reconocido, pero crucial para el futuro de nuestros pueblos y territorios.

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